Comparten su conocimiento y la pasión por la cocina

Related imageMuchos hablan de que para trabajar en cocina hay que tener pasión por el oficio. Y en cierta forma es cierto, ya que es uno de los trabajos que requieren mayor capacidad de concentración, esfuerzo físico y dedicación. Horas preparando los productos para luego cocinar, picar una cantidad de vegetales de forma impecable, crear y probar recetas, medir todos los ingredientes y muchas tareas que hacen que el día laboral de un profesional gastronómico sea bastante completo. Por ello, se habla del amor al oficio de cocinar.

Otra forma de aportar a la comunidad esa pasión por lo que hacen es transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones, como es el caso de la “Asociación de pasteleros de Dulce Abrazo” que junto con un equipo de profesionales, capacitó a los estudiantes de gastronomía de Pucón. Varios chefs nacionales como Bárbara Quezada impartieron talleres y clases teóricas a los estudiantes del Liceo Municipal de Hotelería y Turismo de Pucón.

Las escuelas de cocina de toda Sudamérica tienen en sus aulas a cocineros profesionales que luego de hacer una carrera en los restaurantes de Europa o trabajar en hoteles cinco estrellas, se dedican a la noble tarea de enseñar a los futuros profesionales gastronómicos.

Estas escuelas de cocina están equipadas con la mayor tecnología; sus espacios y salones están diseñados para aprender de forma teórica y práctica. Estos profesores son capacitados constantemente en diversas áreas para continuar su formación y ser cada día mejores profesionales.

Entrar a una escuela de cocina en Buenos Aires o Lima o ver fotografías, permite darse cuenta de que estos espacios de aprendizaje no tienen nada que envidiarle a las escuelas gastronómicas europeas. Estos alumnos tienen la posibilidad de ir avanzando en su carrera y llegar incluso a optar por el título de Licenciado Gastronómico.

Enseñar es una forma de actualizarse en la profesión y de alguna manera retribuir todo lo aprendido en el oficio gastronómico.